Estas tres calculadoras responden a preguntas que aparecen una y otra vez cuando se habla de dinero: ¿cuánto tardaré en salir de esta deuda?, ¿cuánto me cuesta de verdad comprar a plazos? y ¿en cuánto tiempo llego a mi meta de ahorro? Cada una va acompañada de un ejemplo resuelto, de la explicación de cada resultado y de sus límites, para que sepas qué significa el número que obtienes y qué no.

Cómo funcionan y qué garantizan

  • Todo ocurre en tu navegador. Los datos que escribes no se envían ni se guardan en ningún servidor, y no hace falta registrarse.
  • Son estimaciones educativas. Tu contrato real puede incluir condiciones que aquí no aparecen: impuestos, seguros, tasas variables o cálculos por días.
  • Los ejemplos son ficticios y están identificados como tales. No representan ningún producto real.
  • Avisan cuando los datos no permiten calcular algo (por ejemplo, un pago que no cubre los intereses) en vez de mostrar una cifra engañosa.

Cómo sacarles partido

Usa los datos reales de tu contrato o extracto, cambia una variable cada vez (el pago, el plazo, la meta) y mira qué ocurre. El valor de una calculadora no está en la primera cifra, sino en ver cómo cambia al mover una palanca. Si algo no cuadra con lo que te dice tu entidad, pide el detalle por escrito: puede haber cargos o reglas de cálculo diferentes.

El contenido de esta sección es educativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado.