Cuando alguien me dice que no puede ahorrar, casi nunca le falta voluntad: le falta un sistema que no dependa de ella. Por eso las guías de esta sección se centran en estructuras sencillas —un presupuesto que se pueda cumplir, un colchón por etapas, pagos automáticos— más que en trucos para gastar menos.

Mi orden de prioridades es este: 1) entender adónde va tu dinero, 2) formar un primer colchón de un mes de gastos esenciales, 3) eliminar deudas caras y 4) solo entonces pensar en inversión. Saltarse pasos suele salir caro.