Cuando tienes varias deudas a la vez, el desorden pesa casi tanto como los intereses. Hay dos métodos clásicos para atacarlas: la avalancha, que es la más eficiente en matemáticas, y la bola de nieve, que es la más motivadora. Los comparé con un caso concreto, y el resultado muestra algo que casi nadie dice: la diferencia existe, pero no es tan grande como para que descartes el método que te mantenga constante.

Los dos métodos en una línea

Avalancha: pagas el mínimo de todas las deudas y destinas todo el dinero extra a la de mayor tasa de interés. Cuando la liquidas, pasas a la siguiente tasa.

Bola de nieve: igual, pero priorizas la de menor saldo, sin importar la tasa. Terminas deudas rápidamente y liberas cuotas que sumas al siguiente objetivo.

Un caso calculado

Supuestos ilustrativos

DeudaSaldoTasa anualPago mínimo
Tienda60012%25
Tarjeta2.20024%60
Préstamo de consumo4.00042%110

Dinero extra disponible cada mes: 200 (además de los mínimos, 195). Total mensual: 395.

MétodoTiempo hasta cero deudasIntereses pagadosDeuda de 600 saldada en
Avalancha (mayor tasa primero)24 meses≈ 2.340mes 24
Bola de nieve (menor saldo primero)26 meses≈ 3.209mes 3

La avalancha ahorra unos 869 en intereses y termina dos meses antes. La bola de nieve cobra “victorias” tempranas: en el mes 3 ya has eliminado una deuda y una cuota. Cuál es mejor depende de si esa motivación te ayuda a continuar.

Mi postura: la que vayas a terminar

Mi postura

Si tu deuda más cara es también la más grande y notas que avanzas lento, la avalancha puede desanimarte. En ese caso un híbrido me parece sensato: liquida primero una deuda pequeña para ganar impulso (aunque sea la más barata), y después ve a por la de mayor tasa. Prefiero perder 300 en intereses y terminar el plan que ahorrar 900 en una hoja de cálculo y abandonar en el mes 8.

Antes de empezar cualquiera de los dos

  1. Haz la lista completa: saldo, tasa, pago mínimo y fecha de vencimiento de cada deuda.
  2. Encuentra el dinero extra: revisa el presupuesto, vende lo que no uses, destina ingresos puntuales. Incluso 50 al mes cambian el plazo.
  3. No dejes de pagar los mínimos de ninguna deuda; un retraso cuesta más que lo que ahorras.
  4. Deja de sumar deuda nueva. Congelar el uso de la tarjeta es la medida más eficaz.
  5. Ten un mini fondo de emergencia para que un imprevisto no te devuelva a la tarjeta.

Otras palancas que ayudan

  • Consolidar en un préstamo de menor tasa, solo si el costo total (con comisiones) baja de verdad.
  • Negociar la tasa o un plan de pagos con tu acreedor, especialmente si tienes buen historial.
  • Pagos quincenales en lugar de mensuales, si tu entidad lo permite y no cobra comisión.

Si tus ingresos no alcanzan ni para los mínimos, no esperes: muchos países cuentan con servicios gratuitos o de bajo costo de asesoría de deudas. Pedir ayuda a tiempo cambia las opciones disponibles.

Si no llegas a pagar todo: qué deudas van primero

Los métodos de avalancha y bola de nieve suponen que puedes pagar al menos los mínimos de todas las deudas. Cuando no es así, hay que priorizar según las consecuencias de no pagar, no según la tasa. Una guía general (verifica las reglas de tu país):

  1. Vivienda (alquiler o hipoteca), suministros básicos y alimentación: las consecuencias de no pagar afectan a tu estabilidad inmediata.
  2. Deudas garantizadas con bienes que necesitas (un vehículo para trabajar, por ejemplo).
  3. Impuestos y pensiones alimenticias, que suelen tener mecanismos de cobro muy fuertes.
  4. Tarjetas y préstamos sin garantía: son importantes, pero habitualmente tienen más margen de negociación.

En ese caso, antes de acumular mora, contacta con los acreedores de la cuarta categoría y propón un plan realista. Decir “puedo pagar 40 al mes” con constancia suele funcionar mejor que prometer 200 y fallar.

Un plan de 90 días para ordenar el caos

  • Días 1 a 7: lista de todas las deudas con saldo, tasa, mínimo y fecha. Pon los vencimientos en el calendario.
  • Días 8 a 30: recorta una categoría de gasto de forma temporal y busca un ingreso extra puntual (vender objetos, horas extra). El objetivo es generar el primer “dinero extra”.
  • Días 31 a 60: aplica el método elegido y automatiza los pagos. Llama a tus acreedores por tasas o planes si procede.
  • Días 61 a 90: revisa resultados: ¿bajó el saldo?, ¿sigues sin deuda nueva? Ajusta el dinero extra y celebra el primer hito.

Qué hacer con los ingresos inesperados

Cuando entra un dinero extra (devolución de impuestos, paga extra, un regalo), mi regla es dividirlo: la mayor parte a la deuda prioritaria y una parte a algo que disfrutes o al fondo de emergencia. Todo a la deuda es lo más eficiente en cifras, pero una parte para ti sostiene la motivación. Con una deuda al 42%, un pago extra de 500 ahorra aproximadamente 210 al año en intereses. Esa cifra concreta hace que el esfuerzo se vea.

Cómo seguir el progreso

Lleva una tabla sencilla: mes, saldo de cada deuda, total, e intereses pagados. Ver bajar el total cada mes es el mejor antídoto contra el desánimo, especialmente en los meses en los que parece que no avanzas. Fija un hito intermedio (por ejemplo, “quedarme por debajo del 50% del total inicial”) y define de antemano la recompensa pequeña que te darás al alcanzarlo.

Evitar la recaída

Muchas personas salen de una deuda y a los dos años vuelven a estar en ella. Las medidas que más ayudan: un fondo de emergencia aunque sea pequeño, un límite de tarjeta ajustado a tu presupuesto, pago automático del total y la revisión trimestral del presupuesto. Si la deuda nació de un hecho puntual (enfermedad, pérdida de empleo), cuida especialmente el colchón; si nació de un patrón de gasto, trabaja ese patrón con técnicas como las de la guía sobre gasto por impulso.

Preguntas frecuentes

¿Qué método es matemáticamente mejor?

La avalancha, porque minimiza los intereses totales. La diferencia depende de la distribución de saldos y tasas de tus deudas.

¿Debo pagar deudas o ahorrar primero?

Un fondo de emergencia pequeño primero, y después concentrar el esfuerzo en las deudas de tasa alta. Las deudas baratas (por ejemplo, tasas muy bajas) pueden convivir con el ahorro.

¿Y si tengo una sola deuda grande?

Entonces el método es sencillo: pago extra constante. Compara también si refinanciarla con una tasa menor tiene sentido.

¿Merece la pena pedir ayuda profesional con deudas?

Si estás desbordado o recibes reclamaciones, sí. En muchos países hay servicios de asesoría de deudas gratuitos o de bajo costo ofrecidos por organizaciones de consumidores o administraciones.

¿Debo pagar deudas prescritas?

Las reglas de prescripción varían según el país y el tipo de deuda. Antes de pagar o reconocer una deuda antigua, consulta con un profesional o una organización de consumidores, porque un pago puede reactivar el plazo en algunos lugares.

Esta guía es educativa y general. Las cifras de los ejemplos son ilustrativas y no corresponden a ningún producto real; las normas, comisiones e impuestos cambian según el país. Verifica siempre las condiciones en los documentos oficiales de tu entidad o autoridad antes de decidir.

Escrito por Stephen Garcia

Autor de Cuentas Claras. Cada guía incluye cálculos que puedes repetir y la postura de quien la escribe. Aquí no se ofrece asesoría personalizada: para decisiones importantes, consulta a un profesional de tu país. Cómo trabajo.